Whisky ahumado sin ir a Islay: la turba dulce de Speyside
Islay no tiene el monopolio del humo
Cuando alguien dice “whisky ahumado”, casi todo el mundo piensa en Islay: Laphroaig, Ardbeg, Lagavulin. Yodo, salitre, tirita, hoguera de playa. Es un perfil tan marcado que se ha comido la categoría entera.
Pero la turba no es una sola cosa, y hay whiskies ahumados de Speyside que van por un camino completamente distinto.
Turba costera y turba continental
La turba es materia vegetal descompuesta durante miles de años, y su composición depende de dónde se formó.
En las islas, la turba se forma cerca del mar, con mucha materia vegetal marina y sal en la mezcla. Al quemarla para secar la cebada, el humo que impregna el grano trae consigo ese carácter yodado y salino que reconoces al instante en un Islay.
La turba continental se forma tierra adentro, con más brezo y más materia leñosa. El humo que da es más dulce: brasa, madera quemada, miel tostada. Está ahí, se nota, pero no te tapa el resto del whisky.
Un apunte honesto: el tipo de turba no explica él solo la diferencia. El grado alcohólico, la madera y el tiempo de fermentación pesan tanto o más. Pero es el punto de partida, y explica por qué dos whiskies con los mismos PPM de fenoles pueden saber a cosas opuestas.
Qué es Meikle Tòir
Es la gama ahumada que Billy Walker elabora en The GlenAllachie, en pleno Speyside. «Meikle Tòir» significa «la gran persecución» en gaélico escocés, y la persecución es exactamente esa: conseguir el mejor whisky ahumado de Speyside.
Lo que comparten las tres versiones:
- 5 años de maduración y 35 PPM de fenoles.
- Turba continental de St. Fergus, no costera.
- 160 horas de fermentación, casi el triple de la media del sector. Una fermentación larga genera un destilado mucho más afrutado.
- Color natural y sin filtrado en frío. Nada de caramelo para igualar el tono.
Lo que las separa es la madera. Y la diferencia es enorme.
The Original — 50 %
El de referencia, y por el que hay que empezar. Barricas de ex-bourbon de primer llenado, roble virgen americano y barricas de centeno. El roble virgen aporta vainilla y toffee; el centeno, la especia.
En nariz: especias de repostería, miel quemada y espresso, con avellanas y almendras ahumadas. En boca: turba dulce, chocolate y miel de brezo, con canela, jengibre y azúcar ahumado al roble.
Es el más alcohólico de los tres, y el que enseña el estilo sin adornos.
Meikle Toir The Original 5 años 50 % — 59,50 €
The Chinquapin One — 48 %
El más goloso. Primero ex-bourbon, después barricas vírgenes de roble Chinquapin, una variedad de roble blanco americano de la región norte de los Ozark, en Misuri. Es una madera poco habitual en el whisky escocés, y se nota: mucha más especia dulce y fruto seco tostado que un roble americano convencional.
En nariz: brasas de roble, regaliz quemado y miel, con jengibre, toffee y piel de naranja. En boca: cacao, crème brûlée y almendra tostada, con canela, anís y humo de hoguera.
Meikle Toir The Chinquapin 5 años 48 % — 59,50 €
The Sherry One — 48 %
El más oscuro y el más denso. Ex-bourbon primero y después puncheons que contuvieron Pedro Ximénez y Oloroso. El puncheon es una barrica de gran formato, de modo que el jerez entra más despacio y más integrado.
En nariz: cedro, caja de puros, toffee y moca, con piel de naranja, miel y mermelada de ciruela. En boca: chocolate negro, miel ahumada y moca, con higos, melaza, azúcar quemado y humo de turba.
Es el más condecorado de la gama: varias medallas de oro y un Best in Show en concursos internacionales.
Meikle Toir The Sherry One 5 años 48 % — 59,50 €
Cuál elegir
- Si es tu primer ahumado de Speyside: The Original. Es el que mejor explica el estilo.
- Si te tiran las notas dulces, el bourbon, la vainilla: The Chinquapin One.
- Si vienes del jerez y disfrutas un whisky oscuro y denso: The Sherry One.
- Si vienes de Islay esperando yodo y salitre: ninguno de los tres. No es ese perfil, y es mejor decírtelo antes de que gastes 59,50 €.
Sobre la edad
Cinco años es poco, y a 59,50 € la botella eso hay que justificarlo.
La justificación es concreta: fermentación de 160 horas, grado alto, madera muy activa —virgen o de primer llenado— y ningún maquillaje de color ni filtrado. Es un whisky construido para no depender del tiempo.
Si tu criterio de compra es el número que aparece en la etiqueta, este no es tu whisky y no vamos a fingir lo contrario. Si tu criterio es lo que hay en la copa, merece la prueba.
Cátalos en copa Glencairn: con 48-50 % y este nivel de humo, la forma de la copa cambia bastante lo que percibes.
